Hoy encontré una nota que había escrito en un papel y andaba deambulado de un cajón a otro de mi casa. La escribo aquí para preservar mi memoria.
"Esta tarde lo entendí. Pasó frente a mis ojos con la claridad de lo obvio. Uno anda con pánico por la vida creyendo que la vida es sólo una: la suma de las decisiones importantes y para siempre que cuesta tanto tomar. Pero la vida es muchas vidas, muchos círculos que empiezan y terminan. Uno acaba eventualmente renaciendo de sus cenizas renovado: otro. Lo que decido hoy me sirve para hoy, no es para siempre. La vida se resuelve en los instantes, uno tras otro sin detenerse.
Lo difícil es aprender a procurarse la felicidad a corto plazo, inmerso en lo cotidiano.
Creo que esto es lo que ha venido a enseñarme mi hija."
Esto pasaba por mi cabeza cuando entendí la magnitud del cambio que generan los hijos en la vida. Han pasado casi 3 años de que nació mi Ju y un año de que nació la pequeña Osa, y todavía sigo buscando y encontrando nuevas formas de vivir para ellas sin dejar de vivir para mi.
Reflexiones femeninas sobre la vida, la muerte, las hijas y demás. Celebración de mis 33 años de vida.
jueves, 21 de diciembre de 2006
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