Reflexiones femeninas sobre la vida, la muerte, las hijas y demás. Celebración de mis 33 años de vida.


martes, 13 de febrero de 2007

Y por qué no?


Hoy alzo mi copa (por demás vacía e imaginaria) por los amores pasados y por los que no serán.
En recuerdo de unas manos milagrosas, que hoy harán temblar a alguien más; en recuerdo de un olor largamente añorado, que hoy dejará su huella en otras almohadas; en recuerdo de una mirada que atravesaba muros... y hoy lo sigue haciendo desde la memoria y alguna fotografía.
¿Será que tú también?

how I long
for what I missed
how I miss
that I wouldn´t do
you
long time gone
yet here...
a burst of life
made me weep

A propósito del día de los Amigos

A propósito del día de los Amigos... parece difícil escribir algo que no suene cursi...
Mi mejor celebración de este día (memorable) fue hace muchos muchos años, cuando la Leydi y yo todavía no éramos ni Leydi ni Lina, sino sólo dos postpúberes solitarias (que parece, ni los años ni los maridos quitan ese título tan arraigado en la sangre). Gastamos hasta el último de nuestros centavos en pagar la cuenta por unas piñas coladas en el bar de un Samborns...Anyway, los años pasan y los recuerdos quedan.

Pues resulta que en estos últimos días (meses) justo he estado pensando mucho en lo valioso que me ha sido tener amigos. Tengo pocos, muy pocos, y reconozco que en la mayoría de los casos somos amigos a pesar mío (es decir, casi nunca soy yo la que llama). Solo hace un par de meses que me he propuesto hacer mi trabajo y procurar la amistad: llamar, estar ahí cuando me necesitan y a veces cuando no me necesitan también. Y a través de este esfuerzo por dar me doy cuenta de lo verdadero que es aquello de que el que da recibe dos veces, porque me he sentido muy acompañada, querida y apapachada. Eso sí... son muy pocos (en realidad aquí toca decir pocas) quienes me conocen de verdad. Qué difícil es quitarse las máscaras, aún entre gente querida. Cómo quisiera yo también poder hablar con soltura de cómo me siento frente a mis amigos... pero generalmente yo los escucho, los regaño, les doy consejos (que generalmente no me piden...) mientras sigo metida detras de mi careta de ecuanimidad. Cuántos de ellos (empezando por I... mi marido) no se sorprenderían de verme, de asomarse a los vericuetos y las indesiciones que hay detrás de la aparente seguridad con la que me muevo por el mundo.
En fin... uno de mis proyectos de este año es invitar a algunos de mis amigos para hacer proyectos creativos, que necesariamente nos involucren y nos permitan conocer los puntos de vista de unos y otros sobre distintos temas... qué tal "exilio y arraigo" o "familia e infancia". A veces resulta en extremo interesante platicar con las mismas personas de siempre sobre temas que nunca se hablan... sobre los temas, los que duelen, los que se esconden, los que solo se filtran entre las grietas que deja el alcohol en una tarde de domingo. Con todos ellos he compartido más de alguna borrachera... así que tal vez sea tiempo de empezar a hablar de estos asuntos con otras palabras. ¿Será este un año adecuado? Me refiero, astrológicamente hablando. Ya se verá. Por lo pronto, mañana probablemente les hable o les mande un mail para decir que los quiero. Y seguramente mañana no ire con la Leydi a tomar piñas coladas, pero se que, cada una desde su lado de la pantalla, brindaremos por los 20 años (mierda! si parece que fue ayer) de amistad que nos unen.

lunes, 12 de febrero de 2007

Electra se desmorona

Complejo de Electra: En el psicoanálisis, inclinación sexual del hijo hacia el progenitor del sexo contrario, acompañado de hostilidad hacia el del mismo sexo.

Mi pequeña Ju sufre. Su padre nos ha abandonado por diez días para ir glorioso a trabajar ultramar. Siempre pensé que este famoso complejo de Electra era una exageración... hasta ayer. Ju pasó toda la noche llorando, enojada conmigo (!!) Su incipiente personita se desmoronaba cada cinco minutos, para después intentar armarse a pedacitos. Tuve que hacer un gran esfuerzo por construir burbujas zen para no dejarme llevar por su rabia y ayudarla a lidiar con sus explosivos sentimientos. Claro... a las tres de la mañana las burbujas zen requieren un esfuerzo mayúsculo. Electra se desmorona... y yo con ella.