Mi Amiga la Leydi me recomendó que viera el blog de Ernesto Priego, Never Neutral. Ahí me topé con esta forma de poesía, que yo no conocía, que se llama Hay(na)ku. Me ha resultado muy atractiva, ya que suelo ser mujer de pocas palabras... Y aquí van mis primeros experimentos.
She who writes
loves through
reading.
Es
mirando la
oscuridad que veo.
Manantial
te intuyo,
tu sangre brota.
Reflexiones femeninas sobre la vida, la muerte, las hijas y demás. Celebración de mis 33 años de vida.
jueves, 28 de diciembre de 2006
Esa que soy
Esa que soy
no es
yo
Esa que va con una cámara y una guitarra al hombro,
manejando por un camino, sin importar a dónde.
Esa que se enamora de quien pinta, canta o escribe
sin haberle visto más que el alma a medias.
Esa que come, fuma y bebe sin más miramientos,
hasta que el cuerpo aguante o la noche se acabe.
...
no es
yo
Esa que va con una cámara y una guitarra al hombro,
manejando por un camino, sin importar a dónde.
Esa que se enamora de quien pinta, canta o escribe
sin haberle visto más que el alma a medias.
Esa que come, fuma y bebe sin más miramientos,
hasta que el cuerpo aguante o la noche se acabe.
...
miércoles, 27 de diciembre de 2006
La mujer más sonriente
Siguiendo el ejemplo de La mujer más sonriente... me daré a la tarea de encontrar mis momentos felices en lo cotidiano (o momentos Nchi, como ella les llama).
El de hoy: mmm, iniciar mi búsqueda de blogs con Relatividad Positiva. (Hice un esfuerzo consciente por no reducir mis momentos a las sonrisas diarias de mis hijas y buscar momentos más míos).
El de hoy: mmm, iniciar mi búsqueda de blogs con Relatividad Positiva. (Hice un esfuerzo consciente por no reducir mis momentos a las sonrisas diarias de mis hijas y buscar momentos más míos).
Fotografía
Leyendo El pintor de Batallas, resulta que le personaje principal es un antiguo fotógrafo de guerra que decide retirarse después de fotografiar algunas de las escenas más dramáticas de la absurda condición humana, y de buscar a través de su lente algún sentido, alguna trama invisible, algún hilo que devele un orden en el caos cotidiano... La trama del libro es fascinante, pero más fascinante para mí, me ha hecho sentir ganas de volver a una de mis antiguas pasiones: la pintura, y me ha hecho ver con otros ojos la posibilidad, descartada desde hace muchos años, de reencontrarme con el placer de fotografiar. Lo que pasa es que siempre me ha parecido un poco descortés andar por la vida tomando fotografías de personas que no saben o no quieren ser fotografiadas... pero siempre queda abierta la posibilidad de fotografiar a las personas a través de los objetos... como lo hace Olvido en el libro. O como alguna vez lo hizo mi hermana... Quien sabe, tal vez retome mi Cannon mecánica, aprovechando la terrible circunstancia de haber perdido mi segunda cámara digital del año.
jueves, 21 de diciembre de 2006
Una nota vieja
Hoy encontré una nota que había escrito en un papel y andaba deambulado de un cajón a otro de mi casa. La escribo aquí para preservar mi memoria.
"Esta tarde lo entendí. Pasó frente a mis ojos con la claridad de lo obvio. Uno anda con pánico por la vida creyendo que la vida es sólo una: la suma de las decisiones importantes y para siempre que cuesta tanto tomar. Pero la vida es muchas vidas, muchos círculos que empiezan y terminan. Uno acaba eventualmente renaciendo de sus cenizas renovado: otro. Lo que decido hoy me sirve para hoy, no es para siempre. La vida se resuelve en los instantes, uno tras otro sin detenerse.
Lo difícil es aprender a procurarse la felicidad a corto plazo, inmerso en lo cotidiano.
Creo que esto es lo que ha venido a enseñarme mi hija."
Esto pasaba por mi cabeza cuando entendí la magnitud del cambio que generan los hijos en la vida. Han pasado casi 3 años de que nació mi Ju y un año de que nació la pequeña Osa, y todavía sigo buscando y encontrando nuevas formas de vivir para ellas sin dejar de vivir para mi.
"Esta tarde lo entendí. Pasó frente a mis ojos con la claridad de lo obvio. Uno anda con pánico por la vida creyendo que la vida es sólo una: la suma de las decisiones importantes y para siempre que cuesta tanto tomar. Pero la vida es muchas vidas, muchos círculos que empiezan y terminan. Uno acaba eventualmente renaciendo de sus cenizas renovado: otro. Lo que decido hoy me sirve para hoy, no es para siempre. La vida se resuelve en los instantes, uno tras otro sin detenerse.
Lo difícil es aprender a procurarse la felicidad a corto plazo, inmerso en lo cotidiano.
Creo que esto es lo que ha venido a enseñarme mi hija."
Esto pasaba por mi cabeza cuando entendí la magnitud del cambio que generan los hijos en la vida. Han pasado casi 3 años de que nació mi Ju y un año de que nació la pequeña Osa, y todavía sigo buscando y encontrando nuevas formas de vivir para ellas sin dejar de vivir para mi.
miércoles, 20 de diciembre de 2006
Carta a mi padre
“Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”
(Confucio, 500 a.C.)
Se acerca la Navidad. Hasta hoy, en mi rol de madre, no le había encontrado ningún sentido a esta fiesta que no fueran los polos de la celebración religiosa (que no comparto) o la celebración del marketing (que comparto a pesar mío). ¿Qué significado darle a estas fechas, sobre todo para explicárselo a mis hijas? ¿Cómo hacerles ver que podemos celebrar algo más que la compra e intercambio de regalos?Escuchando un programa de radio, entendí que el gran significado de la Navidad para mí puede ser verla como una época para perdonar. No parece fácil, pero seguro que vale la pena... Así que ya mismo empiezo, y empiezo por mi gran dolor: la relación con mi padre.
Carta a mi padre:
Hoy te perdono por no saber qué hacer con tu enojo y no enseñarme a lidiar con el mío.
Te perdono por no darte cuenta que los hijos traen al mundo una oportunidad para aprender; por no darte cuenta que yo era tu oportunidad para aprender.
Te perdono por enseñarme a confrontar en vez de enseñarme a dialogar.
Te perdono porque hoy ya sé que desquitar el enojo con una niña pequeña deja un mal sabor de boca, deja culpa y corrompe el corazón.
Te perdono por creer que los gritos eran solo un medio, porque al final los gritos acaban siendo el mensaje y lo demás se olvida.
Te perdono por haber construido una barrera de enconos, que nos ha impedido compartir la vida que tenemos dentro.
Te perdono porque he aprendido que no puedo pasar 33 años solo quejándome de lo que hiciste o dejaste de hacer. Porque me corresponde empezar a mí un nuevo camino. Porque mis hijas han sido el pretexto para querer hacer las cosas de otro modo. Porque asumo la responsabilidad de darles un ejemplo diferente.
Te perdono porque te quiero y me quiero.
Te perdono porque así me siento libre...y te acepto.
domingo, 17 de diciembre de 2006
La Guerrera
Mi sueño de poder: Soy la guerrera de una tribu americana, tengo un báculo con plumas que se mecen en el aire y voy vestida con ropajes de cuero de venado. Estoy en la cima de una colina muy alta. A mis pies, un acantilado de piedra. Hace calor y sopla un viento fuerte. Desierto. Desde lo alto miro un gran cañón que se pierde en la lejanía. Tengo el pelo largo y negrísimo, la piel color bronce. He hecho una gran conquista. Todo lo que veo es mío, lo he ganado.
Mis hijas 1
Mi pequeña Ju y yo compartimos el ascendente guerrero: Aries. Mi Osa tiene ascendente Escorpio. Las tres estamos conectadas. Lidiar con ellas será lidiar conmigo. Domesticar su fuego será domesticar el mío. ¡Qué tarea!
Mi Carta Astral

Hace unos días decidí hacerme una Carta Astral. Cuando le platicaba los resultados, mi padre me preguntó para qué me había servido hacerla, qué sentido había en tener esa información. La mejor explicación que me encontré es que leer la interpretación de mi carta había sido como conseguir un espejo para mirarme el culo: hay partes de ti que sabes que están ahí, pero que no necesariamente puedes o quieres ver… Resultó que mi carta fue muy atinada. Todavía la sigo estudiando. Escorpio con ascendente Aries. Parece ser una combinación un tanto complicada. Supongo que ver escrita en papel la descripción de una personalidad muy congruente con mi realidad me hizo sentir un tanto aliviada. Sí, soy muy explosiva; sí, quisiera aprender a quedarme callada y no lastimar; sí, me da por empezar cien cosas a la vez y no terminar ninguna. Y así, punto por punto; que si Júpiter y Venus, que si Marte y Neptuno, poco a poco se fue dibujando un retrato hablado –escrito- que me permitió ver con cierta distancia aspectos de mi persona que generalmente me cuesta ver. Si alguien, persona o programa de computadora, es capaz de establecer de forma tan precisa las características centrales de mi personalidad a partir de unos pocos datos sobre mi nacimiento, entonces pienso que eso que veo es una estructura predeterminada de cualidades, habilidades y defectos con los cuales tendré que seguir enfrentando la vida. Es decir, esas son las potencias con las que enfrento el mundo y las piedras interiores que tengo que saltar para crecer. ¿?
Coyote
Ayer mientras veía una película, salió una escena en la que una madre -descendiente de indígenas norteamericanos- enseñaba a su hija a rezar por el alma de un coyote muerto. Sentí un profundo deseo de que mi madre me hubiera enseñado a rezar. Que me hubiera heredado algún tipo de creencia de la que aferrarme en momentos de profunda tristeza y desesperanza. Pero supongo que mientras mi infancia transcurría al lado de su vida, ella estaba muy preocupada por los grandes temas de la Humanidad y la Política. Probablemente me hubiera consolado con unos versos de La Internacional o cantándome “el pueblo unido jamás será vencido”…
Así que ahora yo no se qué explicación darle a mi pequeña Ju cuando pregunta a dónde se fue el abuelo –su bisabuelo que acaba de morir-, y por qué ya no puede subir a saludarlo. En realidad no estoy muy segura de compartir con ella las pocas intuiciones que me he colectado de adulta para tratar de explicarme todos esos vacíos que dejó mi muy laica y atea educación infantil. ¿Qué sentido tendrá para ella si le digo –no del todo convencida- que el alma de su abuelo regresó a su Origen y que está en un mejor lugar o estado que la cama donde pasó postrado los últimos días de su vida? Yo misma quisiera creer que es así, que el cuerpo es sólo una suerte de disfraz con el que nos movemos en esta vida, y que cuando nos desprendemos de él, el alma, la energía vital, la esencia o como se llame, regresa a un estado de unión con un alma superior o mayor, de donde se deriva todo lo que vive. Ojalá que así sea, y que el Abuelo, al igual que el Coyote de la película, hayan regresado a ese estado ideal. ¿Será ese el paraíso del que hablan las religiones?
Así que ahora yo no se qué explicación darle a mi pequeña Ju cuando pregunta a dónde se fue el abuelo –su bisabuelo que acaba de morir-, y por qué ya no puede subir a saludarlo. En realidad no estoy muy segura de compartir con ella las pocas intuiciones que me he colectado de adulta para tratar de explicarme todos esos vacíos que dejó mi muy laica y atea educación infantil. ¿Qué sentido tendrá para ella si le digo –no del todo convencida- que el alma de su abuelo regresó a su Origen y que está en un mejor lugar o estado que la cama donde pasó postrado los últimos días de su vida? Yo misma quisiera creer que es así, que el cuerpo es sólo una suerte de disfraz con el que nos movemos en esta vida, y que cuando nos desprendemos de él, el alma, la energía vital, la esencia o como se llame, regresa a un estado de unión con un alma superior o mayor, de donde se deriva todo lo que vive. Ojalá que así sea, y que el Abuelo, al igual que el Coyote de la película, hayan regresado a ese estado ideal. ¿Será ese el paraíso del que hablan las religiones?
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