Reflexiones femeninas sobre la vida, la muerte, las hijas y demás. Celebración de mis 33 años de vida.


domingo, 6 de abril de 2008

Mamá de la Osa

Hay temas de los que es más difícil hablar... o escribir. Mi hija menor nació con una condición genética poco común. Una patita de un cromosoma de sus genes tiene un pedacito faltante. Esa es la explicación técnica, la explicación breve es que es una niñita diferente a las demás, diferente a su hermana, a sus primas y sus vecinas...
Si la maternidad es en sí misma un evento complicado, ser mamá de un niño diferente lo es más. Para mi ha significado muchas cosas, algunas dolorosas y otras muy felices. Su condición médica no deja de ser motivo de angustias y miedos –entre otras cosas, la Osa tiene una cardiopatía compleja-, al tiempo que la lentitud de su desarrollo me ha dado la oportunidad de disfrutarla como se disfruta una escena amorosa en slow motion. Cada logro sabe a gloria.Nunca se me olvida que yo la pedí a la Osa, tal y como es. En mis romanticismos juveniles pensaba que yo sería lo suficientemente fuerte para criar a un hijo diferente, y que prefería que me lo mandaran a mí que a otra persona que tal vez no le daría el cariño y la atención necesarios. Sobre mi capacidad de quererla no dudo en ningún momento. Lo que a veces me pregunto es si seré lo suficientemente fuerte como para enseñarla a vivir su propia vida, si sabré educarla sin sobreprotegerla, si podré ver cómo se cae y aprende a levantarse por sus propios medios.

1 comentario:

La Ley diApache dijo...

Claro que podrás enseñarle. De hecho, ya lo estás haciendo; la lección ya la has comenzado con tu propio ejemplo (me temo que ésa es la enseñanza más poderosa, la única que se puede dar): cada día que te atreves a vivir tu propia vida, a tejerla en tus propios términos; cada vez que te permites caer y aprendes a levantarte por tus propios medios (que, al final, no hay otros).
Siempre has sido fuerte. Pero hoy, además, te estás volviendo sabia. Cuando te veo abrazar tu vulnerabilidad me pareces una amazona, una guerrera vieja que sabe que la fortaleza se desarrolla muchas veces en la fragilidad.