Reflexiones femeninas sobre la vida, la muerte, las hijas y demás. Celebración de mis 33 años de vida.


viernes, 26 de enero de 2007

La arqui, otra vez

No cabe duda... no hay mejor terapia que tener la mente ocupada...
Estoy reconsiderando la opción de volver a mi terapia y mejor ocupar ese tiempo en retomar proyectos inacabados y cerrar los círculos pendientes. Especialmente la tesis de maestría... es decir... regresar al tema de la arquitectura...tal vez...
Estas dos últimas semanas he estado ocupada en un taller para profesores en la Uni. Este semestre se concluye mi licencia y regreso a dar clases. Me ha sorpendido lo distinta que me siento cuando regreso a un lugar donde no soy "la mamá de..." o "la señora Z...". Creo que, en parte, se me empezaba a oxidar esta parte del cerebro laboral... Y casi se me olvida lo mucho que disfruto dando clases.
Hoy fui a ayudar al hijo de unos amigos a desarrollar su primer encargo como arquitecto... y todavía siento la adrenalina de estar frente a un estudiante que recién comienza su carrera y te mira como si tú supieras un secreto que él todavía desconoce... Y claro, los años no pasan en balde, así que hoy redescubrí que, efectivamente, yo tenía varias cosas que platicarle.
También hoy me enviaron las fotos del avance de obra de una casita que estamos haciendo para unos amigos en Oaxaca. Me dió tanta emoción ver las fotos con mis amigos ahí dentro!!!! Ellos decidieron ir a quedarse en los primeros días de enero, aunque la casita todavía no tiene ni siquiera piso de cemento!!! En fin... pongo aqui algunas de las fotos que me enviaron.




Me encanta cómo entra la luz en lo que será el comedor y la cocina. Y la posibilidad de mirar hacia el patio mientras se lavan los platos.





¡Parece una casita de juguete! Tal vez cuando esté terminada, con unas preciosas terrazas cubiertas en el frente, se vea más seria...



John planta una bugambilia en el pasillo de la casa. Esta foto me emociona mucho... me recuerda que la arquitectura tiene un sentido muy bello cuando refleja la voluntad de habitar en un lugar; cuando la gente imagina y construye con mucho esfuerzo un proyecto de futuro, una vida posible que se enraiza en el suelo.




Ed, muy orgulloso, posa en el comedor. Me imagino comiendo su rico pay de manzanas y conversando con un vasito de vino en la mano. El sueño comienza a tomar forma...

3 comentarios:

La Ley diApache dijo...

Felicidades, Lina.
3 años.

3 años que, hoy, más que nunca, sabes que no son ni tres segundos ni tres meses, pero que tampoco son ni una brisna, o un breve atisbo, de lo que serán los treinta mil días que quedan por venir...

Vamos, que hay elecciones en la vida las cuales,una vez que las asumimos, nos insertan en otro tiempo. Marcan cada instante de nuestra vida para siempre, hasta que muramos. Y, por ello, nos inscriben en la eternidad.

Pero, a la vez que no permiten olvidar, anclan al presente, pues tienes que seguir moviendote, negociar incesantemente tu condición con el aqui y ahora. Cambiar a la vez que se permanece.

Vivir es marcar(se).Hacer la huella en la arena.

Por eso pienso que, en algunos sentidos, los hijos han de ser como los tatuajes: una lección zen de valor, sabiduría y fortaleza.

Una hermosa huella de tinta siempre fresca en la piel de la vida.

La Ley diApache dijo...

UNDERBELLY

There’s
a dragon
old & tough

sleeping
deeply, snoring,
in the underbelly

of
my heart.
It breathes fire.

Un hainakú de Priego. Me gustó mucho porque siento que expresa muy bien esas fuerzas dormidas que llevamos dentro y que de repente despiertan, se instalan en el mundo (marcan la vida) en formas sorpendentes y maravillosas ...Como las hijas y la arquitectura (que al final, tal vez no sean asuntos tan distintos...)

Lina Barka dijo...

Amiga querida, mi Amiga con mayúscula... sigo esperando que los entes académicos te liberen de sus fauces y tengas tiempo para hacer tu blog... y claro, que no dejes de escribir bellos comentarios en el mío (que no está abandonado aunque a veces lo parezca).
Este aparente abandono ta vez se deba a que los hijos, a diferencia de los tatuajes, no pueden dejar de mirarse, aunque uno se olvide del espejo.